viernes, octubre 22, 2010

Antonio Alatorre

Bueno, hoy quisiera hablar de una gran figura que se acaba de ir el día de ayer: Antonio Alatorre (1922-2010). Aunque nunca lo conocí, su obra ha sido un factor desisivo en mi vida, desde que leí su trabajo filológico decidí que quería ser como él: decidí construir mi ideal de vida como el de él.
No fue un hombre que considerara su labor como apartada del mundo y reservada para el entendimiento de algunos pocos, sino que creía firmemente en la capacidad y sensibilidad del interesado en el tema, incluso si éste fuese un completo neofito. Tal creencia lo llevó a escribir uno de los libros más brillantes de la filología hispánica: Los 1001 años de la lengua española. Sin alejarse jamás de la seriedad lingüística, el libro está escrito en un lenguaje ameno, que permite a su lector entenderlo sin mucha dificultad y, sobre todo, sin terminajos indescifrables que harían díficil la lectura a cualquiera que no estuviera familiarizado con la jerga lingüística, pero no por ello pierde su seriedad: los que lo leímos como neofitos, hoy que ya estamos familiarizados con la lingüística comprendemos y apreciamos mejor mucho de lo que dijo en su libro, que en una primera instancia posiblemente habíamos pasado por alto. Su magnífico libro no sólo consiste en la historia de una lengua, sino también la historia de su literatura: sin caer en estúpidos nacionalismos Alatorre escribe una magnífica historia literaria, donde desplega su erudición y saber, todo con un lenguaje ameno y comprensible: es la historia literaria más importante de nuestros tiempos.
Por otro lado, su labor más enfocada al gremio es inapreciable, y siempre con un lenguaje llano y elegante, sus textos, además de la sabrosa erudición que pocos en nuestra profesión tienen, son perfectamente legibles y no se meten en terminajos complicados que muchas veces aburren al lector y no dicen demasiado. Un ejemplo de su extraordinaria labor en este aspecto es su libro El sueño erótico en la poesía de los siglos de oro, donde, siguiendo una método filológico estrictamente, ofrece el estudio de un tema en un periodo que él conoce como ninguno, y no sólo abarca ese tema, sino que al hablar de él se mete con otros problemas y cuestiones de la literatura de aquellos siglos, iluminándonos con su visión y conocimiento.
Finalmente, habría que hablar de su labor editora. Raimundo Lida le dejó la dirección de la Nueva Revista de Filología Hispánica, que gracias a la dedicación de Alatorre se ha convertido en una revista esencial de los estudios hispánicos. Lo que ofreció Alatorre en cada número nuevo eran artículos de gran calidad de diversos investigadores, además de cuidadosas revisiones de cada número, limpiándolo de erratas. Su labor no se detiene ahí, sino que publicó una antología interesantísima de poesía, donde ofrecía sonetos italianos seguidos de sus imitaciones españolas. Pero su obra más importante en este ramo es, sin duda, la edición de la poesía de sor Juana, donde, con excesivo rigor, fijó un texto limpio y que superó la anterior edición de Alfonso Méndez Plancarte, además de agregarle nuevas notas de sabrosa erudición que explicaban claramente el texto que leemos.
El último aspecto de su obra es el más frágil, y desgraciadamente el que ya no nos tocó a nosotros: su labor como maestro.Para Alatorre lo esencial era su alumno, que este entendiese y disfrutase el texto literario, su labor iba encaminada al disfrute de la poesía en sus alumnos, y él gozaba dando esas clases. Esa es sin duda la parte que más lamentamos como perdida.
Antonio Alatorre es un modelo de vida, un profesional irreprochable que nos enseñó muchísimo y al que lamentamos ahora perder.

Que en paz descanse. Requiescat in pacem. Resta in pace. Rest in peace. Reposer en paix. Descansa em Paz. Ruhe in Frieden.

dio el alma a quien ge la dio,
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria;
y aunque la vida murió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.

Jorge Manrique.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo pensaba que iba a comentar y decir que gran tema, ¿lo de código por sí mismo? Realmente parece excelente!