sábado, julio 11, 2009

Sobre las elecciones pasadas y la democracia

Como todos sabe, el domingo pasado hubo elecciones en todo el país. El resultado era el de esperar: ganó el abstencionismo. Al ver los resultados electorales en la Cámara de Discapacitados (perdón a los "con capacidades diferentes", quise decir diputados), pensé: pudo haber sido peor, pudo haber ganado la mayoría el PAN. Inmediatamente después pensé en mi distrito y cómo el PAN había arrasado, por supuesto después del abstencionismo, en este lugar: diputado federal, local y jefe delegacional. Después me enteré que el diputado, César Nava, ni siquiera es del DF: ¡es de Michoacán y carnal de presidente para colmo de males! Era obvio que lo habían puesto en un distrito que tenía que ganar por fuerza. Seguidamente pensé en otro ejemplar salido de nuestro distrito: el honorable especimen que logró ocultar sus grandes orejas a todo el mundo, Doring. Encima de eso, me pregunté cómo demonios, después de las lamentables administraciones de Akabani y de la Garza, y por supuesto de las múltiples quejas de los vecinos respecto a la tala indiscriminada y las construcciones irregulares, podía haber vuelto a ganar el PAN. La respuesta en realidad es muy sencilla: panismo militante.
Los abstencionistas son aquellos que no están afiliados directamente a un partido político, son el gran campo de batalla que los partidos se quieren ganar cada vez que hay elecciones: son los que deciden quién nos va a gobernar, si ellos no votan gana el partido con mayor militancia. Lo cual me lleva a mi siguiente punto: se habló mucho de la partidocracia en estas elecciones, el término es preciso, no hay necesidad de decirlo de otra manera, lo que en México tenemos es partidocracia, no democracia. Los mexicanos no quieren ocuparse de su destino, les da flojera el gobierno y administración de su propio país, no están interesados, prefieren que una minoría gobierne: los partidos.
No hay nada en nuestros ciudadanos que haga pensar en una democracia, no hay una participación en lo que se llama la re publica, es decir: los asuntos públicos, la vida democrática; por ninguna parte hay exigencia a los diputados a que representen los intereses de su distrito y no los de su partido, ¿cuántas veces la ciudadanía le exige a su respectivo diputado que vote contra una medida impopular? La apatía es de ese tamaño, en definitiva el mexicano no está interesado en la democracia, no quiere la democracia, pese a lo que digan en el IFE: la democracia es mucho más que ir a votar en julio cada tres años, es exigir a los gobernantes que representen la voluntad del pueblo, nuestro pobre concepto de democracia se limita a dejar que otros gobiernen por nosotros sin nuestra intervención, salvo para elegirlos: ¡eso no es una democracia! ¿Qué diferencia hay entre el rey escogido por Dios que hace su voluntad limitado por la aristocracia y un presidente elegido por los ciudadanos que hace su voluntad limitado por instituciones? La única diferencia está en lo limitado de su período y en cómo llegó hasta ese lugar. La pregunta que habría que formularse es: ¿realmente queremos la democracia o preferimos que las cosas sigan como están y pues ni modo, ya nos jodimos y hay que aguantarnos?

sábado, julio 04, 2009

Un poema de Petronio, traducido y comentado

En la Anthologia Latina, colección de poemas de la época imperial atribuidos a Petronio, encontré un poema muy interesante, que ahora compartiré con mis lectores:

Foeda est in coitu et brevis voluptas
et taedet Veneris statim peractae.
No ergo ut pecudes libidinosae
caeci protinus irruamus illuc
(nam languescit amor peritque flamma);
sed sic, sic sine fine feriati
et +tecum+ iaceamus osculantes.
Hic nullus labor est ruborque nullos:
hoc iuvit, iuvat et diu iuvabit;
hoc non deficit et incipitque semper.
(Petronio, Fragmentos y poemas, ed. de Roberto Heredia Correa.
México: UNAM, 1998, p. 41).


La traducción de Roberto Heredia Correa me parece aceptable, sin embargo disto de considerarla perfecta, quizá sea mi ego de traductor o mi puntillosidad en ese aspecto, pero yo creo que la traducción de Heredia Corre es mejorable en muchos aspectos. Ahora bien, podría introducirla aquí y colocar las notas que le hice, pero consideraría eso una falta de respeto por el buen Heredia Correa, al cual su trabajo le costó hacer la traducción. Ásí que, abandono esa posibilidad y ofrezco mi humilde traducción:

El placer de Venus es horrible y breve en el coito, y cumplido hastía inmediatamente. Por tanto, no nos arrojemos sin parar allí como libidinosos ganados ciegos -pues el amor desmaya y la flama desaparece-, sino así, así, contigo yazgamos sin fin, besándonos y quietos. En esto no hay trabajo ni vergüenza, esto ha agradado, agrada y por largo tiempo agradará, esto no se extingue y siempre comienza.

Pero el valor de un poema no está en lo que dice, si no en cómo lo dice; y ese cómo por supuesto no puede ser apreciado en mi tosca traducción ni en ninguna otra, sólo puede verse en el texto en el idioma original, por tanto ahora procederé a un, en lo posible, breve análisis de tan precioso texto.
Como todo buen poema está escrito siguiendo una medida, una métrica, pero en la Edad Clásica, esta métrica no consistía en la simple cuenta de cada sílaba, era algo más complejo. El latín posee un sistema vocálico de 10 fonos: cinco vocales largas y cinco breves, de las cuales el español perdió la diferencia y sólo reconoce las cinco vocales latinas que se alargaban o encogían: a, e, i, o, u. La métrica del latín se basa precisamente en esa diferencia de longitud entre vocales, y posee varios sistemas métricos que consisten en una constante combinación de sílabas breves y largas. La medida que utiliza este poema es conocida como endecasílabos falecios.
Esta consiste en cinco pies métricos (pie consiste en el esquema silábico que se repite alrededor del verso), los cuales son: espondeo (dos sílabas largas), dáctilo (sílaba larga seguida de dos breves), troqueo (silaba larga seguida de breve), troqueo y troqueo. Es decir: larga, breve, larga, breve, breve, larga, breve, larga, breve, larga, breve. Lo que se escribe en el esquema siguiente, donde - representa la sílava larga y u la corta:

--/-uu/-u/-u/-u

Este tipo de verso fue usado por Catulo para escribir poemas eróticos; es decir, el edecasílabo falecio es la métrica erótica por excelencia, por tanto el poema que analizo tendrá un tema erótico.
Vistas estas cosas, pasaré directamente a explicar los versos:

Foeda est in coitu et brevis voluptas
et taedet Veneris estatim peractae.

Lo que llama la atención es que se aleja un poquito del esquema del endecasílabo falecio al hacer su última sílaba larga. La estructura sintáctica empieza con un adjetivo que hace la función de sustantivo: Foeda, es decir: feo, horrible, etc. a continuación viene el verbo que queda unido por la sinalefa con foeda, un verbo plenamente descriptivo: est. Lo primero que está diciendo el poeta es que algo es feo, pero no ha dicho aún qué lo es, sin embargo no se tiene, como era de esperarse, inmediatamente después qué es lo feo, sino la situación que hace que eso sea feo: in coitu, es decir: en la unión, en la cópula, en el coito, además le añade otro adjetivo: brevis. El poeta hace que uno se pregunte inmediatamente, ¿qué demonios puede haber feo en el encuentro sexual? Y el mismo poeta nos responde con lo que nos había prometido desde el principio: voluptas: el placer. Inmediatamente surge la pregunta en el lector ante tan lapidaria oración: ¿cómo puede ser horrible el placer durante el sexo? Petronio, o quien sea, no lo aclarará, sino que proseguirá con otra cortante oración: et taedet, es decir: cansa hastía, ese placer que se obtiene en el coito se difumina y harta, por lo tanto puede considerarse breve y horrible. Y a continuación, para que al lector no le quede ninguna duda posible, añade que ese placer no es cualquier placer, sino el de Venus, Veneris. Además especifica una vez más cuando ocurre esto: statim peractae: el primero es un adverbio: inmediatamente y el segundo es un adjetivo que califica el acto sexual: cumplido. Es decir, todo esto pasa una vez acabado el coito y no tardíamenete, sino luego luego. Estas dos oraciones abren el poema con una la idea de que el placer sexual es horrible a causa de su brevedad, que el placer es difuso y se acaba rápidamente.

[continuará]