sábado, diciembre 09, 2006

Comentario a «Calígula» de Camus

Para no parecer demasiado sartriano no me enfocaré en el dilema de la libertad en Calígula, aunque aparentemente según la visión de Camus un solo ser libre hace a los demás esclavos de sí mismo. Lo importante del asunto es lo siguiente, Calígula dice: «Los hombres mueren y no son felices», la muerte y la felicidad son los temas principales de la obra, la busqueda de llevar la lógica a los extremos de lo absurdo tiene un solo fin «que los hombres vivan y sean felices».
La muerte lógica y sistemática de los súbditos de Calígula contrasta con los objetivos de éste, sin embargo no hay por qué dejarnos engañar. Calígula busca realizar lo imposible, la completa lógica, ya que lo imposible, como lo representa la posesión de la luna, es quizá lo que pueda hacer a los hombres felices. En realidad la absurda busqueda de Calígula es lograr que un solo hombre no muera y sea feliz, éste hombre es el mismo Calígula. La felicidad, apunta Camus en El estado de sitio, sólo se consigue en perjuicio de los demás, de ahí que Calígula traté de conseguir su propia felicidad a base del sufrimiento de otros, su inmortalidad por la muerte de los que lo rodean.
Camus rompe también con la concepción de la felicidad a través del amor, Calígula lo grita: «Vivir, Cesonia, vivir es lo contrario de amar» y a través de la obra es algo que nunca cambia, para Camus, por lo menos en Calígula, el amor no tiene importancia, llega al extremo de admitir que los otros tienen razón, la importancia de nuestras pasiones es menor a la del Tesoro Público, al final queda claro para Calígula que no se ha equivocado en su concepción del amor: «Si yo hubiera conseguido lo imposible, si el amor bastara, todo habría cambiado. ¿Pero dónde apagar esta sed?»
En ese momento Calígula descubre que no tiene respuesta, sino más preguntas, a la simple pregunta anteriormente enunciada responde: «Nada, ni en este mundo ni en el otro que esté a mi altura. Sin embargo sé, y tú también lo sabes [...] que bastaría que lo imposible fuera. ¡Lo imposible! Lo busqué en los límites del mundo, en los confines de mí mismo, tendí mis manos (gritando), tiendo mis manos y te encuentro, siempre frente a mí, y por ti estoy lleno de odio. No tomé el camino verdadero, no llego a nada. Mi libertad no es la buena. Nada, siempre nada. ¡Ah, cómo pesa esta noche!» Exclamación amarga, Calígula se ha dado cuenta que se equivocó, que vuelve a estar donde antes, y lo peor es que no es feliz y muere a manos de quienes desprecia.
Escribe Camus en El mito de Sísifo: «El esfuerzo por llegar a las cimas basta para llenar el corazón de un hombre». El enorme esfuerzo de Calígula por alcanzar la ansiada libertad, la codiciada felicidad e inmortalidad debería valer más de lo que ningún otro hombre ha hecho. Ha llegado a los límites de la razón, donde en palabras del mayor de sus enemigos, Quereas, «la lógica se convierte en demencia».

jueves, diciembre 07, 2006

Me rebelo, luego somos.

Escribe Camus en L'ètat de siège: «Hay que matar para suprimir el asesinato, ejercer la violencia para subsanar la justicia. ¡Hace siglos que esto dura! ¡Hace siglos que los señores de tu raza corrompen la herida del mundo con el pretexto de curarla y continúan sin embargo ensalzando su receta porque nadie se les ríe en las narices!» Si bien Sartre señalaba que la revuelta de Camus era deliberadamente estética, las palabras no por eso pierden su valor. En nuestro país se actúa conforme a lo que expone Camus, se ejerce la violencia para restablecer el orden (que no es en ninguna manera el Orden de Borges), se traiciona creyendo con ello curar las heridas infectas que nuestros gobernantes infectan todavía más. Y sin embargo plantea Camus que es necesario que un solo hombre se rebele para que todo el sistema caiga, pero también nos propone esta pregunta: «Mientras tanto esta ciudad tiene todas sus posibilidades para ser libre. ¿Ves? Basta con un insensato como tú... El insensato muere evidentemente. Pero al fin, tarde o temprano, el resto se salva. (Sombríamente.) Y el resto no merece ser salvado». ¿Vale la pena el sacrificio, la rebelión de un solo hombre sobre los demás?, es la pregunta aquí, reflexionemos, tal vez ahora si nos levantamos contra el régimen opresor no vlaga nuestro esfuerzo, los antiguos líderes serán sustituidos por otros nuevos, ya en el pasado los reyes españoles fueron sustituidos por los Iturbides, los Santa Annas, los Díaz, los Díaz Ordaz, los Echeverrías, los Salinas, los Calderones, si ahora nos levantamos y logramos nuestro objetivo tarde o temprano el país se volverá a someter a un nuevo gobierno totalitario, las cosas regresarán a ser como antes, lo que lleva a Camus a hacer decir a su tirano: «Triunfaremos sobre todo, salvo sobre el orgullo». Mientras haya hombres orgullosos que no estén dispuestos a claudicar, los tiranos pasaran y serán derrocados, y esos hombres orgullosos serán los héroes del mañana, pero ¿vale la pena el sacrificio? Yo digo que sí.