viernes, agosto 03, 2012
Sobre ediciones críticas
Lo bonito de las ediciones críticas es que te dicen dónde está el problema, a menudo lo resuelven y cuando no, no te dejan resolverlo completamente solo. A diferencia de las relaciones.
domingo, julio 22, 2012
Nomás por nomás
Enojado, triste, confundido... y lo escribo aquí porque nadie lo leerá. Fastidiado de todo y tristemente ya acabó El péndulo de Foucault. A la mierda todo! Compraré más libros.
martes, noviembre 01, 2011
Breve diálogo
ALGUIEN. ¿No vas a contestar a los insultos que se escriben sobre ti en facebook?
YO No gracias, soy alérgico a las pendejadas.
domingo, enero 30, 2011
Sobre preguntas validas en la literatura
Leía hace poco la tesis de doctorado de Rocío Olivares Zorrilla que versa sobre la concepción de mundo presente en el Primero sueño de sor Juana. No hablaré de lo ameno de su exposición, sino de un detalle que no podía dejar pasar: Al tratar de clasificar el poema de sor Juana dentro de una tradición, la del sueño como ficción poética, y fijar las fuentes (es decir, los antecedentes que sor Juana tiene en cuenta), Olivares Zorrilla señala que existía toda una tradición alrededor de los sueños, donde por dos puertas descienden a los hombres, una es la de los sueños falsos y otra la de los verdaderos; en consecuencia, se pregunta cuál sería la puerta por la que desciende el sueño del que habla sor Juana, y responde: "[...] el alma de sor Juana parece vislumbrar (ascipit) la verdad por la puerta de cuerno, aunque sin poder aprehenderla. Pero al final vemos desvanecerse 'las fantasmas' de sueño, como si sólo hubiese oteado sin calar su velo, y se trataría entonces de la misma puerta ebúrnea de la que nos habla, desencantado, Garcilaso. Es posible, como dije, que sor Juana fuese deliberadamente ambigua al respecto". (Rocío Olivares Zorrilla, La figura del mundo en el "Sueño", de Sor Juana Inés de la Cruz. Tesis doctoral, UNAM, 1998, versión electrónica, p. 20)
Antes de entrar en detalle en lo que quiero destacar, sería pertinente reflexionar alrededor de la siguiente cita de Amado Alonso: "Todo poema es una construcción intencional, y, por lo tanto, sólo lo comprendemos y gozamos instálandonos nosotros, los lectores, en la intención que lo construye. El lector no puede ni debe tener en cuenta intenciones quizá existentes, pero que no han quedado objetivadas en el poema; eso es otra cosa; pero la única manera de percibir un poema es suponiéndolo palabra tras palabra [...]". (Amado Alonso, "La interpretación estilística de los textos literarios", en Materia y forma en poesía. 3a ed., Madrid: Gredos, 1965, p. 94)
A la vista del sagaz juicio de Amado Alonso, la pregunta que se plante Olivares Zorrilla, y en consecuencia también su respuesta, me parece in-pertinente. Las dichosas puertas de los sueños no aparecen en el poema de sor Juana por mucho que pertenezcan a una tradición que ella conocía bien, su intención es no retomar ese elemento de la tradición, no hacerlo aparecer en su poema, simplemente el problema de las puertas en el Primero sueño no le interesa a sor Juana, por ello no lo menciona; por tanto, a nosotros como lectores tampoco debe importarnos, ni establecer extrañas conjeturas alrededor de un asunto, que, después de todo, no aparece en el poema por ningún lado.
Antes de entrar en detalle en lo que quiero destacar, sería pertinente reflexionar alrededor de la siguiente cita de Amado Alonso: "Todo poema es una construcción intencional, y, por lo tanto, sólo lo comprendemos y gozamos instálandonos nosotros, los lectores, en la intención que lo construye. El lector no puede ni debe tener en cuenta intenciones quizá existentes, pero que no han quedado objetivadas en el poema; eso es otra cosa; pero la única manera de percibir un poema es suponiéndolo palabra tras palabra [...]". (Amado Alonso, "La interpretación estilística de los textos literarios", en Materia y forma en poesía. 3a ed., Madrid: Gredos, 1965, p. 94)
A la vista del sagaz juicio de Amado Alonso, la pregunta que se plante Olivares Zorrilla, y en consecuencia también su respuesta, me parece in-pertinente. Las dichosas puertas de los sueños no aparecen en el poema de sor Juana por mucho que pertenezcan a una tradición que ella conocía bien, su intención es no retomar ese elemento de la tradición, no hacerlo aparecer en su poema, simplemente el problema de las puertas en el Primero sueño no le interesa a sor Juana, por ello no lo menciona; por tanto, a nosotros como lectores tampoco debe importarnos, ni establecer extrañas conjeturas alrededor de un asunto, que, después de todo, no aparece en el poema por ningún lado.
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Sor Juana
viernes, octubre 22, 2010
Antonio Alatorre
Bueno, hoy quisiera hablar de una gran figura que se acaba de ir el día de ayer: Antonio Alatorre (1922-2010). Aunque nunca lo conocí, su obra ha sido un factor desisivo en mi vida, desde que leí su trabajo filológico decidí que quería ser como él: decidí construir mi ideal de vida como el de él.
No fue un hombre que considerara su labor como apartada del mundo y reservada para el entendimiento de algunos pocos, sino que creía firmemente en la capacidad y sensibilidad del interesado en el tema, incluso si éste fuese un completo neofito. Tal creencia lo llevó a escribir uno de los libros más brillantes de la filología hispánica: Los 1001 años de la lengua española. Sin alejarse jamás de la seriedad lingüística, el libro está escrito en un lenguaje ameno, que permite a su lector entenderlo sin mucha dificultad y, sobre todo, sin terminajos indescifrables que harían díficil la lectura a cualquiera que no estuviera familiarizado con la jerga lingüística, pero no por ello pierde su seriedad: los que lo leímos como neofitos, hoy que ya estamos familiarizados con la lingüística comprendemos y apreciamos mejor mucho de lo que dijo en su libro, que en una primera instancia posiblemente habíamos pasado por alto. Su magnífico libro no sólo consiste en la historia de una lengua, sino también la historia de su literatura: sin caer en estúpidos nacionalismos Alatorre escribe una magnífica historia literaria, donde desplega su erudición y saber, todo con un lenguaje ameno y comprensible: es la historia literaria más importante de nuestros tiempos.
Por otro lado, su labor más enfocada al gremio es inapreciable, y siempre con un lenguaje llano y elegante, sus textos, además de la sabrosa erudición que pocos en nuestra profesión tienen, son perfectamente legibles y no se meten en terminajos complicados que muchas veces aburren al lector y no dicen demasiado. Un ejemplo de su extraordinaria labor en este aspecto es su libro El sueño erótico en la poesía de los siglos de oro, donde, siguiendo una método filológico estrictamente, ofrece el estudio de un tema en un periodo que él conoce como ninguno, y no sólo abarca ese tema, sino que al hablar de él se mete con otros problemas y cuestiones de la literatura de aquellos siglos, iluminándonos con su visión y conocimiento.
Finalmente, habría que hablar de su labor editora. Raimundo Lida le dejó la dirección de la Nueva Revista de Filología Hispánica, que gracias a la dedicación de Alatorre se ha convertido en una revista esencial de los estudios hispánicos. Lo que ofreció Alatorre en cada número nuevo eran artículos de gran calidad de diversos investigadores, además de cuidadosas revisiones de cada número, limpiándolo de erratas. Su labor no se detiene ahí, sino que publicó una antología interesantísima de poesía, donde ofrecía sonetos italianos seguidos de sus imitaciones españolas. Pero su obra más importante en este ramo es, sin duda, la edición de la poesía de sor Juana, donde, con excesivo rigor, fijó un texto limpio y que superó la anterior edición de Alfonso Méndez Plancarte, además de agregarle nuevas notas de sabrosa erudición que explicaban claramente el texto que leemos.
El último aspecto de su obra es el más frágil, y desgraciadamente el que ya no nos tocó a nosotros: su labor como maestro.Para Alatorre lo esencial era su alumno, que este entendiese y disfrutase el texto literario, su labor iba encaminada al disfrute de la poesía en sus alumnos, y él gozaba dando esas clases. Esa es sin duda la parte que más lamentamos como perdida.
Antonio Alatorre es un modelo de vida, un profesional irreprochable que nos enseñó muchísimo y al que lamentamos ahora perder.
Que en paz descanse. Requiescat in pacem. Resta in pace. Rest in peace. Reposer en paix. Descansa em Paz. Ruhe in Frieden.
dio el alma a quien ge la dio,
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria;
y aunque la vida murió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
No fue un hombre que considerara su labor como apartada del mundo y reservada para el entendimiento de algunos pocos, sino que creía firmemente en la capacidad y sensibilidad del interesado en el tema, incluso si éste fuese un completo neofito. Tal creencia lo llevó a escribir uno de los libros más brillantes de la filología hispánica: Los 1001 años de la lengua española. Sin alejarse jamás de la seriedad lingüística, el libro está escrito en un lenguaje ameno, que permite a su lector entenderlo sin mucha dificultad y, sobre todo, sin terminajos indescifrables que harían díficil la lectura a cualquiera que no estuviera familiarizado con la jerga lingüística, pero no por ello pierde su seriedad: los que lo leímos como neofitos, hoy que ya estamos familiarizados con la lingüística comprendemos y apreciamos mejor mucho de lo que dijo en su libro, que en una primera instancia posiblemente habíamos pasado por alto. Su magnífico libro no sólo consiste en la historia de una lengua, sino también la historia de su literatura: sin caer en estúpidos nacionalismos Alatorre escribe una magnífica historia literaria, donde desplega su erudición y saber, todo con un lenguaje ameno y comprensible: es la historia literaria más importante de nuestros tiempos.
Por otro lado, su labor más enfocada al gremio es inapreciable, y siempre con un lenguaje llano y elegante, sus textos, además de la sabrosa erudición que pocos en nuestra profesión tienen, son perfectamente legibles y no se meten en terminajos complicados que muchas veces aburren al lector y no dicen demasiado. Un ejemplo de su extraordinaria labor en este aspecto es su libro El sueño erótico en la poesía de los siglos de oro, donde, siguiendo una método filológico estrictamente, ofrece el estudio de un tema en un periodo que él conoce como ninguno, y no sólo abarca ese tema, sino que al hablar de él se mete con otros problemas y cuestiones de la literatura de aquellos siglos, iluminándonos con su visión y conocimiento.
Finalmente, habría que hablar de su labor editora. Raimundo Lida le dejó la dirección de la Nueva Revista de Filología Hispánica, que gracias a la dedicación de Alatorre se ha convertido en una revista esencial de los estudios hispánicos. Lo que ofreció Alatorre en cada número nuevo eran artículos de gran calidad de diversos investigadores, además de cuidadosas revisiones de cada número, limpiándolo de erratas. Su labor no se detiene ahí, sino que publicó una antología interesantísima de poesía, donde ofrecía sonetos italianos seguidos de sus imitaciones españolas. Pero su obra más importante en este ramo es, sin duda, la edición de la poesía de sor Juana, donde, con excesivo rigor, fijó un texto limpio y que superó la anterior edición de Alfonso Méndez Plancarte, además de agregarle nuevas notas de sabrosa erudición que explicaban claramente el texto que leemos.
El último aspecto de su obra es el más frágil, y desgraciadamente el que ya no nos tocó a nosotros: su labor como maestro.Para Alatorre lo esencial era su alumno, que este entendiese y disfrutase el texto literario, su labor iba encaminada al disfrute de la poesía en sus alumnos, y él gozaba dando esas clases. Esa es sin duda la parte que más lamentamos como perdida.
Antonio Alatorre es un modelo de vida, un profesional irreprochable que nos enseñó muchísimo y al que lamentamos ahora perder.
Que en paz descanse. Requiescat in pacem. Resta in pace. Rest in peace. Reposer en paix. Descansa em Paz. Ruhe in Frieden.
dio el alma a quien ge la dio,
el cual la ponga en el cielo
y en su gloria;
y aunque la vida murió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.
Jorge Manrique.
lunes, agosto 02, 2010
Un soneto gongorino
Menos solicitó veloz saeta
destinada señal que mordió aguda,
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta,
que presurosa corre, que secreta,
a su fin nuestra edad. A quien lo duda
(fiera que sea de razón desnuda)
cada sol repetido es un cometa.
Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.
destinada señal que mordió aguda,
agonal carro por la arena muda
no coronó con más silencio meta,
que presurosa corre, que secreta,
a su fin nuestra edad. A quien lo duda
(fiera que sea de razón desnuda)
cada sol repetido es un cometa.
Confiésalo Cartago, ¿y tú lo ignoras?
Peligro corres, Licio, si porfías
en seguir sombras y abrazar engaños.
Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.
viernes, julio 16, 2010
Palabras al azar
¿Cómo corregir tus errores? Sería bueno poder borrar por completo el pasado, así no habría que perdonar las cosas imperdonables, porque perdonar es olvidar y olvidar es vengarse, pero a veces hay cosas demasiado dolorosas como para poder olvidarlas, por ejemplo cuando descubres que esa persona o cosa a la que le dedicaste tanto tiempo, esfuerzo y cariño, en realidad no merecía lo que pusiste en ella. Es muy duro pensar que hay cosas que no pueden repararse, que si te equivocas sólo un poco todo se va a ir a la mierda.
No seré una de esas personas que dirán al morir: "Fue una buena vida, no me arrepiento de nada". En realidad he cometido muchos, me he privado de muchas cosas, he puesto mi confianza en personas que no la merecían. Si pudiera cambiar algo, habría tenido más sexo, habría escuchado más música, habría leído más, yo sé que todavía no es tarde para eso, pero no me hago ilusiones respecto a cambiar d vida y "vivir al máximo"; es una ridiculez, nadie cambia de la noche a la mañana.
Es díficil aceptar las contradicciones del mundo, y más aún, es doloroso desengañarte al comprender que no es una estructura perfecta: que la gente o es mierda o es estúpida y que no se puede hacer nada para cambiarlo. Es duro también pensar que no hay nada más allá de este instante.
Es duro saber que sólo tienes una oportunidad y que no puedes equivocarte.
No seré una de esas personas que dirán al morir: "Fue una buena vida, no me arrepiento de nada". En realidad he cometido muchos, me he privado de muchas cosas, he puesto mi confianza en personas que no la merecían. Si pudiera cambiar algo, habría tenido más sexo, habría escuchado más música, habría leído más, yo sé que todavía no es tarde para eso, pero no me hago ilusiones respecto a cambiar d vida y "vivir al máximo"; es una ridiculez, nadie cambia de la noche a la mañana.
Es díficil aceptar las contradicciones del mundo, y más aún, es doloroso desengañarte al comprender que no es una estructura perfecta: que la gente o es mierda o es estúpida y que no se puede hacer nada para cambiarlo. Es duro también pensar que no hay nada más allá de este instante.
Es duro saber que sólo tienes una oportunidad y que no puedes equivocarte.
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